La flor que llevas puesta es real. Orquídeas, pensamientos, hortensias: seleccionadas, secadas con protocolo y bañadas en resina epoxi para que su forma, textura y color duren décadas.
Cuando hablamos de flores secas para resina en el contexto de la bisutería artesanal, hablamos de algo muy preciso: una flor natural completamente deshidratada que después se baña en resina epoxi. La resina no la rodea por dentro como un bloque de cristal; la recubre por fuera, pétalo a pétalo, como un esmalte de alta precisión que endurece la flor y la convierte en un material durable sin alterar ni un milímetro de su geometría original.
El resultado es una flor que parece mojada, viva, a punto de moverse con el viento. Pero que pesa, que tiene cuerpo, que aguanta. Una orquídea Phalaenopsis completa convertida en colgante. Un pensamiento bañado que cuelga como pendiente. Una hortensia que corona una diadema. Todo con la flor real como protagonista absoluta.
"No es una flor dentro de algo. Es la flor en sí misma, endurecida con resina, convertida en joya."
Cada pieza que sale de nuestro taller recorre cuatro fases precisas antes de llegar a tus manos. La calidad del resultado final depende de cada una de ellas, especialmente de las dos primeras, que nadie ve pero que lo determinan todo.
No todas las flores en el mismo estado de apertura dan el mismo resultado. Una orquídea Phalaenopsis perfecta para bisutería es la que está en su punto máximo de apertura pero antes de que el centro empiece a secarse. Un pensamiento se recoge cuando los pétalos están completamente desplegados y el color es más vivo. La selección botánica, especie por especie, es la primera decisión de calidad de cada pieza.
Flores tridimensionales como orquídeas y rosas se deshidratan en gel de sílice entre 6 y 12 días. Flores planas como pensamientos y margaritas se prensan con papel secante de alta absorción durante 5-8 días con cambio de papel cada 24 horas los primeros tres. Flores de campo como hortensias o lavanda se secan al aire en lugar ventilado y sin luz directa durante 2-3 semanas. El método equivocado destruye la forma o el color. Aquí no hay atajos.
Antes de recibir la resina, cada flor recibe una capa finísima de sellador botánico transparente aplicada con pincel de pelo natural. Este paso, que muchos tutoriales omiten, crea una barrera química entre los pigmentos naturales del pétalo y los componentes de la resina. Sin este sellado, el catalizador puede reaccionar con ciertos pigmentos durante el curado y alterar el color de forma irreversible: blancos que amarillean, morados que virán a gris, rojos que se oscurecen.
La resina epoxi de dos componentes, de baja viscosidad y con inhibidores UV, se aplica en capas finas con pincel, cubriendo cada pétalo, cada pliegue, cada nervadura. La baja viscosidad permite que la resina fluya y recubra superficies tan delicadas como el labelo de una orquídea sin deformarlas. Se aplican varias capas dejando curar entre ellas hasta alcanzar el grosor y el acabado deseados. El resultado: una flor que conserva toda su morfología y que tiene la firmeza y el brillo de una joya.
No todas las flores dan el mismo resultado. Su morfología, densidad de pétalo y comportamiento durante el secado determinan tanto el método de preparación como el aspecto final de la joya. Aquí las tres grandes familias con las que trabajamos.
Pensamientos, margaritas, jazmín, flores de cerezo, violetas, nomeolvides. Flores con pétalos delgados y estructura plana o semiplana que se prensan durante 5-8 días y resultan en piezas de bisutería minimalistas, con transparencias delicadas y colores vivos.
El baño de resina sobre flores prensadas crea una joya plana, ligera y con un efecto traslúcido único cuando la luz atraviesa los pétalos. Son las piezas más populares en pendientes de diseño limpio y en bisutería de inspiración floral discreta.
En nuestra colección: los pendientes de pensamiento morado son probablemente la pieza más reconocible de Pétalos y Glamour. Dos flores reales, bañadas en resina, montadas sobre gancho plateado. Sin más. Sin menos.
Orquídeas Phalaenopsis, rosas, peonías pequeñas, ranúnculos, calas. Flores con volumen y estructura espacial que solo el gel de sílice puede deshidratar sin aplastar. El proceso dura entre 6 y 12 días y el resultado es una flor que mantiene su apertura tridimensional completa.
Al bañar estas flores en resina, la pieza final tiene una presencia y un peso visual extraordinarios. Una orquídea Phalaenopsis entera, con todos sus pétalos curvados y su labelo visible, bañada en resina y montada sobre cadena con perlas barrocas o piedras naturales, es la pieza signature de Pétalos y Glamour.
En nuestra colección: los collares con colgante de orquídea bañada en resina son las piezas de mayor impacto visual. Disponibles en las variedades morada, azul teal, naranja y blanca según temporada.
Hortensias, lavanda, paniculata, siempreviva, flores de papel. Flores con alta celulosa que toleran el secado lento al aire durante 2-3 semanas sin perder su estructura. Una vez secas, aguantan el proceso de montaje en bisutería sin la fragilidad extrema de las flores prensadas.
En bisutería botánica se utilizan principalmente como elemento de composición en diademas, broches y piezas de gran formato donde se combina la densidad de las hortensias con elementos decorativos como perlas de semilla, lazos de organza o cadenas doradas.
En nuestra colección: las diademas florales con hortensias son las piezas más solicitadas para comuniones, bodas y eventos. La flor real, seca y montada a mano, convierte cada diadema en una pieza única.
Hay decenas de tutoriales que explican cómo bañar flores en resina. Muy pocos explican por qué la mayoría de los resultados caseros no duran, pierden el color o quedan con acabado mate. Aquí está lo que marca la diferencia real.
El mayor error doméstico es trabajar con flores "que parecen secas" pero que conservan humedad en el núcleo de los tejidos. Esa humedad residual, invisible al tacto, provoca que los pétalos se oscurezcan bajo el baño de resina en días o semanas. En Pétalos y Glamour, la flor alcanza una humedad inferior al 2% verificada antes de cualquier contacto con la resina.
El catalizador de la resina epoxi es ligeramente alcalino. Sin una barrera previa, reacciona con los pigmentos naturales de algunos pétalos durante el curado: morados que viran a gris, blancos que amarillean, rojos que se oscurecen. Una capa finísima de sellador botánico transparente aplicada antes del baño lo previene completamente. Este paso está ausente en el 90% de los tutoriales.
Una resina de alta viscosidad no recubre bien superficies tan delgadas como los pétalos de un pensamiento: forma gotas, no fluye, crea acumulaciones irregulares. La resina de baja viscosidad y con inhibidores UV, que es la que usamos, fluye con la física, cubre cada nervadura y no amarillea con la exposición a la luz solar. La diferencia entre una pieza que dura diez años y una que pierde el brillo en seis meses está aquí.
La flor bañada en resina es el punto de partida, no el final. En Pétalos y Glamour cada colgante se monta sobre cadenas chapadas en oro, perlas barrocas de río, chips de piedras naturales (turquesa, amatista, labradorita, ágata) o semillas naturales seleccionadas a mano. El resultado no es un colgante con una flor: es una pieza de bisutería de autor donde la flor es el elemento protagonista de un diseño completo.
La mayoría de decepciones con flores y resina tienen causas técnicas precisas y completamente evitables. Estos son los problemas más comunes que recibimos de personas que lo han intentado en casa, y cómo los resolvemos en nuestro proceso.
La flor parece seca al tacto pero conserva humedad en el interior de los tejidos. Al aplicar el baño de resina, esa humedad impide que la resina cure correctamente sobre el pétalo: el acabado queda mate, opaco o pegajoso en zonas, y en los días siguientes los pétalos empiezan a oscurecerse desde dentro hacia fuera. Es el error número uno y el más difícil de detectar sin experiencia.
La solución no es esperar más días sino usar el método correcto: gel de sílice con hermético para flores voluminosas, prensado con cambio de papel los tres primeros días para flores planas. La rigidez total y el crujido del pétalo son señales de deshidratación correcta.
El catalizador de la resina reacciona con ciertos pigmentos florales naturales durante las horas de curado. Los más sensibles son los pigmentos morados, rojos y blancos. El resultado es un viraje de color visible en las primeras 24-48 horas: la pieza que parecía correcta recién sacada del molde empieza a cambiar de tono hasta estabilizarse en un color completamente diferente al de la flor original.
El sellado botánico previo, con laca transparente o resina muy diluida aplicada con pincel fino sobre la flor seca, crea la barrera que lo previene. Es un paso de 5 minutos que salva semanas de trabajo.
Las resinas espesas, pensadas para coladas en moldes o superficies planas, no recubren bien pétalos finos y curvados. Al aplicarlas sobre una flor, tienden a acumularse en los bordes inferiores y a dejar zonas más altas sin cubrir correctamente. El resultado es un acabado irregular, con zonas brillantes y zonas mate, y en algunos puntos la flor queda visible sin protección.
Para bañar flores naturales se necesita resina de baja viscosidad que fluya con la gravedad y siga la geometría del pétalo. En flores de pequeño formato también se puede usar resina UV para capas de acabado, pero el baño base siempre debe ser epoxi de dos componentes.
Una joya con flores naturales bañadas en resina sin inhibidores UV parecerá perfecta los primeros meses. Con el tiempo, la resina empieza a amarillear por la exposición a la luz solar y artificial, y ese amarillo afecta al color percibido de toda la pieza. Una orquídea morada preciosa puede verse completamente diferente después de un año de uso si la resina no tiene la protección adecuada.
Los inhibidores UV en la resina son la diferencia entre una pieza que dura diez años con el mismo aspecto y una que envejece mal en doce meses. No hay alternativa: si la resina no los incluye, la pieza no tiene futuro a largo plazo.
Flores grandes como orquídeas o rosas necesitan un mínimo de 3-4 capas de resina para alcanzar el grosor y la rigidez que permiten montar la pieza en bisutería sin riesgo de rotura. Con pocas capas, los pétalos exteriores quedan frágiles, flexibles, y pueden romperse al primer golpe o al presionar para colocar el anclaje metálico. El tiempo de curado entre capas también es crítico: capas aplicadas antes de que la anterior haya gelificado generan tensiones internas que pueden causar microfisuras visibles.
Una flor perfectamente deshidratada puede rehidratarse si se guarda en un ambiente con alta humedad relativa antes de trabajarla. La humedad del aire es suficiente para que los tejidos absorban agua de nuevo. Este error es especialmente frecuente en zonas costeras, en verano o durante épocas de lluvia. La flor que parecía lista puede necesitar volver al proceso de secado o, si no se detecta, dar los mismos problemas que una flor mal secada.
Flores naturales seleccionadas, secadas con protocolo y bañadas en resina epoxi de grado joyero. Montadas sobre piedras naturales, perlas barrocas y cadenas doradas.
Cada especie tiene una estética propia. Encuentra la colección que conecta con tu estilo.
También por color
Explorar colección →
Explorar colección →
Explorar colección →
Las dudas más frecuentes sobre cómo secar flores para resina, qué especies funcionan, cómo evitar que pierdan el color y cómo se transforman en bisutería artesanal.
¿Tienes una pregunta que no encuentras aquí? Escríbenos.
Hay tres métodos principales. El prensado botánico (5-10 días) es ideal para flores planas como pensamientos o margaritas: la flor se coloca entre capas de papel secante en una prensa de madera, extrayendo la humedad por presión y absorción. El gel de sílice (4-14 días) es el mejor para flores tridimensionales como orquídeas o rosas, ya que extrae la humedad sin aplastar la forma. El secado al aire (2-3 semanas) colgando boca abajo funciona para flores rústicas con alta celulosa como la lavanda o la hortensia. En bisutería artesanal, el método se elige siempre en función de la morfología de la especie.
Depende de la flor y de cómo se vaya a usar en la joya. El prensado es superior para flores planas que se van a usar tal cual bañadas en resina, porque preserva mejor el color al extraer la humedad rápidamente. El secado al aire funciona para flores que van a formar parte de composiciones en diademas o broches. Para flores tridimensionales que se van a bañar enteras, como orquídeas, el gel de sílice es imprescindible porque es el único método que mantiene la apertura tridimensional de los pétalos.
El prensado botánico tarda entre 5 y 10 días, con cambio de papel secante cada 24 horas durante los tres primeros días. El gel de sílice necesita entre 4 y 14 días según el volumen: una orquídea Phalaenopsis puede requerir 10-12 días mientras un pensamiento queda listo en 4-5. El secado al aire tarda entre 14 y 21 días en condiciones de buena ventilación, temperatura de 18-22°C y sin luz solar directa. Intentar acortar estos plazos es el error más común y el que arruina más resultados.
Sí, completamente imprescindible. Las flores frescas tienen entre el 70% y el 95% de humedad en sus tejidos. Si se bañan sin deshidratar, esa humedad residual interfiere con el curado de la resina y provoca que el acabado quede opaco, pegajoso o irregular. Con el tiempo, la humedad atrapada bajo el baño de resina oscurece los pétalos desde dentro. La flor debe alcanzar una humedad inferior al 2% antes de cualquier contacto con la resina.
El gel de sílice es el método que mejor preserva el color porque extrae la humedad rápidamente, antes de que los pigmentos tengan tiempo de oxidarse con el proceso lento. El prensado con cambio diario de papel los primeros tres días también conserva bien el color en flores planas. El secado al aire es el más arriesgado porque la lentitud del proceso expone los pigmentos al oxígeno durante más tiempo. Además, sea cual sea el método, aplicar un sellador botánico transparente antes del baño de resina estabiliza el color y lo protege de la reacción con el catalizador durante el curado.
Las flores con volumen y muchos pétalos superpuestos no son candidatas al prensado: orquídeas, rosas, peonías, tulipanes, calas, claveles y flores carnosas en general. Al aplicar presión se aplastan de forma irregular, acumulan humedad en el interior y el resultado es distorsionado. Para estas especies el gel de sílice es el único método que preserva su morfología tridimensional real, que es precisamente la que se aprovecha cuando se bañan enteras en resina como colgante o pendiente.
No, si están correctamente deshidratadas. Una flor con humedad inferior al 2% no tiene actividad biológica: no hay metabolismo, no hay enzimas de descomposición activas, no puede pudrirse. El problema aparece cuando el papel secante se satura sin cambiarse a tiempo (dejando humedad residual) o cuando la flor ya seca se guarda en ambiente húmedo antes de trabajarla. Con almacenamiento hermético con sílice activo, una flor prensada se conserva en perfecto estado durante meses.
Para flores tridimensionales como orquídeas, el gel de sílice es el método insuperable: se cubre completamente la flor en un recipiente hermético y se espera 8-12 días. Para flores planas, prensado con cambio de papel los primeros tres días. En ambos casos, aplicar sellador botánico transparente inmediatamente después del secado fija los pigmentos y protege el color de cara al baño de resina posterior. El resultado: la flor mantiene su forma exacta y su color original durante años.
El proceso tiene dos fases bien diferenciadas. Primero el secado: gel de sílice para flores tridimensionales, prensado para flores planas. Después el baño de resina epoxi de dos componentes (base + endurecedor), que recubre la flor seca completamente como una piel cristalina, endureciéndola y sellándola. La resina no rellena nada: simplemente recubre la flor por fuera, siguiendo cada curva y nervadura, transformándola en un material sólido, brillante y duradero que puede montarse en bisutería. No es un relleno, no es un bloque: es la flor misma endurecida.
Las causas más frecuentes son tres: humedad residual en la flor antes del baño, ausencia de sellado botánico previo que permite que el catalizador reaccione con los pigmentos, y resina sin inhibidores UV que amarillea progresivamente. La solución es un protocolo completo: deshidratación total verificada, sellado con laca botánica transparente antes del baño, y uso exclusivo de resina epoxi con filtros UV. En Pétalos y Glamour los tres pasos son obligatorios en cada pieza.
No con resultados duraderos. Las flores frescas tienen demasiada humedad: los pétalos se contraen bajo el baño de resina, el acabado queda irregular y en días o semanas los tejidos se oscurecen porque la humedad atrapada no puede escapar. No existe ningún truco ni aditivo que permita saltarse el secado previo con resultado satisfactorio a medio plazo. La deshidratación completa es la base sobre la que se sostiene toda la bisutería botánica de calidad.
La resina epoxi de dos componentes (base + endurecedor) de baja viscosidad y con inhibidores UV es el estándar para bisutería botánica artesanal de calidad. La baja viscosidad es crítica: permite que la resina fluya y recubra cada nervadura y cada curva del pétalo sin acumularse ni crear irregularidades. Los inhibidores UV evitan que la resina amarillee con la exposición a la luz. La resina de poliéster es más barata pero amarillea rápido. La resina UV es válida para capas de acabado pero no para el baño principal en flores de volumen. Puedes ampliar esta información en nuestra guía completa sobre resina epoxi para flores.
Secada con protocolo, sellada, bañada en resina epoxi y montada a mano. En Pétalos y Glamour cada pieza recorre todo ese proceso antes de llegar a ti. Explora la colección.
Filtrar productos